miércoles, 25 de abril de 2012
Crónicas de Ewal- El Árbol Milenario (I)
-¿Como que me pide tres monedas de oro por esta manta de lana? -Hairen tocó la tela, áspera, pero suficientemente gruesa como para cobijarla del frío-. Como mucho cuesta una moneda de cobre.
-Nos encontramos en una época extraña, bella joven. La mitad del rebaño de mi hijo desapareció, y la mitad de esa mitad murió debido a una plaga y... -el mercader hizo amago de continuar con sus explicaciones, pero Hairen le indicó con una mano que podía callar.
A regañadientes, Hairen sacó su saquito de monedas para colocar dos de oro sobre la mano del hombre. Antes de que se percatara de la falta de una moneda, Hairen agarró la manta descolorida y salió corriendo del mercado. Pudo escuchar sus maldiciones, pero ella pensó que no se podía estar más maldita de lo que ya estaba.
En aquel pequeño pueblo, el físico de Hairen no pasaba desapercibido. Después de todo, las ninfas no salían nunca del bosque, mandaban a sus sirvientes, los duendecillos, para las cosas que necesitaban. Sus cabellos verdes como la primavera, largos, recogidos en una larga trenza, ondeaban al compás del viento como si bailasen una preciosa danza. Sus ojos violetas, curiosos, observaban cada detalle de su alrededor y cuando se fijaba en un ser, parecía como si reconociera su propia esencia. Sus labios blancos, finos, se confundían con el resto de su piel, también blanca debido a su encerramiento en el bosque, acogida por las múltiples ramas de los árboles. Iba ataviada con telas marrones, que conformaban un traje cómodo y apropiado para el viaje al que se había visto sometida.
Continuó corriendo, como si aquel mercader hubiera decidido perseguirla. Mientras corría, metió aquella áspera manta que tanto la iba a proteger de la fría noche en su bolsa de piel. De la poca atención que estaba prestando, chocó contra algo muy fuerte, tan fuerte, que cayó al suelo de culo. Se percató entonces de que no necesitaba correr, no tenía prisa, había que llevar su viaje con paciencia y por éso, sin decir nada, se levantó y se quitó la arena que se había posado sobre su ropa.
-¿Se encuentra bien, dulce doncella? -el hombre le había tendido la mano, pero se había quedado con las ganas de tocar la suave piel de la ninfa.
-Sí, gracias caballero...
-¿Caballero? De eso nada -negó con la cabeza a la vez que se quitaba su sombrero viejo-. Verá señorita, soy un cazarrecompensas. ¿Le interesaría alguno de los productos que le pueda ofrecer? ¿Quizá un arma para hacer caer las hojas de los árboles? -preguntó mientras sacaba una extraña herramienta de un gran maletín.
-¿Y para qué quiero yo que las hojas caigan de los árboles? Me gustan dónde están... -respondió confusa Hairen.
Aquella pregunta pareció descolocar al cazarrecompensas, quien agachó la cabeza pensativo y guardó su extraño artilugio. Luego, volviéndolo a intentar de nuevo, sacó lo que parecía una lágrima de troll sujetada en un círculo de metal. Lo único que pudo hacer Hairen fue soltar un grito de sorpresa, de entusiasmo. Nunca, ni siquiera en el bosque había visto nada igual.
-¿Te interesa, eh? Lo encontré en un yacimiento al sur... Donde todo es hielo y...
-¿Para qué sirve? -lanzó la pregunta a la vez que observaba el objeto desde distintas posiciones. Hizo amago de tocarlo, pero enseguida, el hombre apartó el extraño objeto.
-Cuidado, cuidado... Verás, con ésto... -se colocó la lágrima de troll delante del ojo y éste repentinamente creció. Su ojo, de un color grisáceo, se veía grande, redondo. Hairen no pudo hacer otra cosa que aplaudir, como si todo fuera un espectáculo-. Puedo ver las cosas más grandes... -el hombre agarró una hoja del suelo y colocó el artilugio sobre él, mostrando todos los seres que habitaban en aquella minúscula hoja-. ¿Ves?
-Pero si quiero ver a esas criaturas, ¿no será mejor agacharme y observarlo por mí misma?
El cazarrecompensas se quedó sin habla de nuevo. La ninfa no se había percatado de ello, pero justo estaba haciendo las preguntas exactas para hacer callar a aquel rufián, ya que esos objetos no tenían valor alguno en la tierra que habitaban. Al ver que aquel humano no iba a seguir entreteniéndola, Hairen continuó con su paso tranquilo pero constante, siguiendo el camino que una extraña marca e su brazo le dictaba.
Pronto, el cazarrecompensas acompañado por la curiosidad, siguió desde lejos a la joven, preguntándose, lanzándose miles de teorías sobre su origen. ¿Acaso era una noble? ¿Una danzarina del lago? Lo desconocía, pero deseaba saberlo, no por atracción hacia ella, sino por su espíritu aventurero, que le impulsaba a explorar los nuevos e inexplorados rincones del mundo. A Hairen no le molestó su presencia, simplemente andaba y andaba hasta que salió de toda civilización y salió al prado sin caminos.
La joven paraba en pocas ocasiones para descansar, parecía impasible ante el calor, ante la luz procedente del cielo. Su apariencia no desmejoraba con el transcurso de los días, no como el cazarrecompensas, quien había descuidado su aspecto. Había veces que se quedaba dormido por la noche y tenía que seguir las huellas de la ninfa, descubrirlas entre la hierba y alcanzarla a grandes zancadas. Pero ninguno de los dos hablaban, ya que en realidad no viajaban juntos.
Pasó una semana y al fin el cazarrecompensas pudo sobrepasar a la ninfa de cabellos verdes. Cansado y entre gotas de sudor, le tendió su callosa mano.
-M-Mi nombre es... es.. Folwas -dijo entre jadeos.
-¿Y qué es lo que quieres?
-M-Me gustaría saber que... adonde te diriges más bien.
-¿Es que acaso tu destino no era el mismo que el mío? -preguntó inocente la ninfa a la vez que se quitaba un mechón verde del rostro.
-Soy un... un aventurero, así que si no te importa, me gustaría... acompañarte en tu viaje... -Folwas retiró la mano al ver que la joven no hacía amago de responderle al gesto.
-¿Tienes oro?
-¿P-Perdona?
-Yo me he quedado con pocos recursos y pronto tendré que comprar nuevos... -explicó con una nueva voz, casi hosca, casi como el temporal que se estaba acercando por la zona sur.
Y así fue el extraño comienzo de la relación de la ninfa Hairen y el cazarrecompensas de nombre Folwas. Pasados diferentes, razas diferentes, ¿un mismo futuro?
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Este es el spin-off de Historias de Ewal del que os hablé unas entradas atrás. No llevo mucho, pero viendo que no tengo mucha inspiración para escribir sobre mi vida o reflexiones, he decidido dejaros este spin-off. Sí, cierto, no colgué Historias de Ewal al completo, pero comprobé primero que los capítulos que subí aquí fuera el número suficiente como para entender el spin-off. De todas maneras, esta historia (como su nombre indica) se puede leer sin haber leído antes nada sobre Ewal.
En esta primera parte del spin-off (sí, serán cortas para hacer la lectura más sencilla y para ver si la gente se anima a leer D:) se presentan dos de los tres protagonistas. Una ninfa de la tierra y un cazarrecompensas de objetos inútiles. ¿apuestas para el tercer integrante de este extraño grupo? ¿Más apuestas para la misión que van a emprender?
sábado, 31 de marzo de 2012
II Salón del Manga de Alicante
Recién llegada del salón y con los recuerdos a flor de piel, comienzo a relataros mi cuarta experiencia en un salón del manga. Ya con tanta experiencia, lo primero que hicimos fue comprar las entradas anticipadas (para evitarnos dos colas: una para comprar la entrada en taquilla y otra para entrar). Dos amigos, mi hermano y yo llegamos a las diez menos veinte a la IFA, encontrándonos con una cola impresionante para entrar. A las diez, más o menos, la cosa comienza a movilizarse y poco a poco vamos llegando a la entrada. Entramos y mi hermano y yo nos dirigimos como gacelas hacia la zona para inscribirse a los talleres. Ala, otra cola enorme (y mal organizada) para inscribirse. Yo quería meterme en un taller de espadas de softcombat, pero cuando llegamos mi hermano y yo, estaba lleno. Bueno, no ocurría nada, porque había un plan B: el taller de Japonés Básico (que la verdad, estuvo fenomenal, algo sencillo con apuntes gratis). Así que nada, me separo de mi hermano, voy al japonés éste y casi a la una soy libre para volver a reunirme con mis amigos.




A partir de aquí, ha sido un caos total. Me he encontrado con mis viejos amigos: los tocianos alicantinos (Sakro, Kanda y Nayi). Me he comprado varias cosillas (películas de anime, un manga, un póster) y he vivido un par de aventurillas con mi amiga Sandra. Además, contra todo pronóstico, he llevado un cartel de "Regalo abrazos" y he llegado a regalar 50 justos. He sido marcada por Pedobear, me he encontrados con dos chicos muy majos que han visto el futuro (diciéndome que iban a sacar una canción de Justin Bieber para el Guitar Hero), hemos presenciado casi todo el concurso de cosplay, hemos comido en el suelo y he conocido a todo tipo de gente (3 de ellos se han apuntado mi twitter, espero al menos un follow por parte de ellos). Y creo que poca cosa más.

¿Opinión general? Muy petado, estresante, agobiante. Ha ido más gente que el año pasado, pero éso no quita que no me lo haya pasado bien. Realmente la mayoría de los otakus son muy majos, memorables, con los cuales puedes soltarte cualquier parida sin llegar a conocerles (me he soltado en mitad del baño de chicas "soy una atracadora" mientras disparaba con una pistola de juguete). Sí, sin la presión de llevar cosplay me lo he pasado realmente bien.

¿Y cuál será el siguiente? Seguramente el preciado Salón del Manga de Barcelona. En éste sí que llevaré cosplay (mecánica steampunk), aunque bueno, sin presiones ^^ Sí, me lo he pasado muy bien, he hecho un poco de todo (lo que me ha gustado). Ha sido un día agradable, algo agonizante por la cantidad de gente que te ahogaba y la mala olor que te dejaban tras abrazarte pero ha sido una experiencia realmente gratificante. Próximamente los vídeos que hice en el salón (tengo que cambiarlos de formato).
Ja, matane!
viernes, 23 de marzo de 2012
¿Regreso?

Sí, ya lo sé. He dejado mi querido, mi preciado blog de lado. Hoy, descansando de tanto estudiar, he manipulado un poco por aquí y por allá. ¡Y que he descubierto! Llevo casi cuatro años con el blog (cumplirá en mayo) y yo aquí, dejándolo tirado. ¿Qué excusa tengo? La de siempre... Sumándole el hecho de que ahora me he viciado un poquillo más (desde enero) a un par de juegos de rol interpretativos :3 Pero todos tranquilos, llegan las vacaciones de Semana Santa, lo que conlleva más estudio aún. Aún así, me he propuesto continuar con esta parte de mi vida (sí, porque si os remontáis a ese abril de 2008, cuando todo comenzó, cuando dibujaba un cómic cutre pero era feliz. Con este blog he madurado, se nota mi desarrollo como persona y mi mejora en la escritura (eso espero).
Me estoy plantenado varias posibilidades para dinamizar el blog (cualquier sugerencia será fantásticamente bien recibida al igual que vuestros comentarios). Así que nada, esta entrada no tiene muchas cosas importantes, simplemente es para informaros de que SIGO AQUÍ.
Tengo pocas noticias que contar, ya que los estudios y los roles me quitan bastante tiempo (por no decir todo). Acabo de retomar las historias que tenía pendientes también, poco a poco me voy inspirando y voy leyendo más (creedme, 2º Bach es imposible leerte un libro a gusto ù.u). Ahora mismo me encuentro con un spin-off (proyecto nacido a partir de otro, una historia paralela) de Historias de Ewal. Sí, ahora es cuando me decís "claro, porque fue tu única historia con algo de público.. *ironía*". Pero este spin-off llevaba en mi carpeta de proyectos justo cuando acabé Historias de Ewal, o creo que mucho antes, cuando terminé la saga de Kaili. ¿De que tratará? Sobre el origen del árbol milenario, personaje secundario en las dos primeras sagas de Ewal. ¿Lo colgarás aquí? No tengo más remedio xDDD
Este es mi último año de instituto y el último también en la revista TOT La verdad es que con las nuevas integrantes me siento toda una experta en este mundillo. Espero poder colaborar con ellos desde la lejanía. Aquí la revista del año pasado -> http://issuu.com/mlventrelineas/docs/mlv2011bajaresolucion (si os fijáis yo me encargué de la columna de opinión, la sección de libros, películas y mangas, la excursión a Madrid y de la entrevista a una compañera mía ^^). Este año me encargo de mis secciones de siempre (libros, pelis y mangas) y de muchas más cosas :3 Espero poder traéroslo tan pronto como sea editada (vamos, en verano). ¡También podéis seguir a la revista de La Melva en facebook!
La semana que viene me voy al Salón del Manga de Alicante por insistencia de un amigo. Este año no llevaré cosplay, pero espero poder hacer una crónica bien detallada porque tengo varias planes *-*
PD Sí, al foto es real :S
sábado, 4 de febrero de 2012
Too busy...
Siento no poder actualizar el blog tanto como me gustaría. Entre que los exámenes me quitan mucho tiempo, un rol en el que me he metido también... Se me quitan las ganas de escribir aquí y plasmar mis idioteces (porque son éso). Espero que algún día me vuelva la inspiración, así que ésto seguirá abierto, ¡Y ESTAD ATENTOS PORQUE PRONTO VOLVERÉ!
Ni siquiera tengo tiempo para escribir mis historias D: Que triste estoy... ¡Saludos!
Ni siquiera tengo tiempo para escribir mis historias D: Que triste estoy... ¡Saludos!
domingo, 25 de diciembre de 2011
Carnivàle
Hoy no voy a hacer mi típica entrada navideña, no. No voy a recordar viejos tiempos ni a ponerme filosófica. Porque resulta que esta entrada la llevaba en mente desde hace dos semanas y hoy me encuentro con la suficiente inspiración como para escribirla. Bueno, a quien lea ésto, si eres un conocido mío, seguramente estarás harto de oírme hablar de esta serie; y si no lo eres, te animo a que gastes unos minutos en leer esta entrada.Veréis, hace dos semanas me encontraba con un dilema muy grande: todas las series que me gustaban ya me las había acabado o se habían hecho tan inifitamente aburridas que no quería continuarlas. Necesitaba una serie, pero no una cualquiera: una con toques de fantasía. Intenté engacharme a Merlín (la serie de la BBC), pero no me convencía del todo. Así que decidí realizar una búsqueda, poniendo en Google "serie de fantasía" y me llevó a una página con un listado de series y su respectivo argumento. Así fue como llegué a esta serie. En sí, el argumento que me dejaron en esa página era un poco pobre: La serie trata de un joven con poderes curativos, el cual es recogido por una feria ambulante de seres extraños y comenzarán su recorrido por los Estados Unidos de los años 30. Me llamó la atención y me hice una idea en la cabeza, pero para nada comparable con lo que he visto.
Carnivàle fue creada por un tal Daniel Kanuf y producida por HBO (Los Soprano, Juego de Tronos, etc.), y consta de 2 temporadas, cada una con 12 capítulos. Esta serie (en mi humilde opinión), aparte de tener unos fantásticos personajes y una historia de lo más llamativa (creedme, bastante diferente a lo que nos tienen acostumbrados), tiene una contextualización asombrosa. Los paisajes, las ropas, la suciedad. Toda la serie te hace sentirte dentro de esa época de decadencia y crisis de los años 30 tras el Crack Bursátil.
Me la vi en cinco días (quizás en menos si no tuviera que estudiar ni ir al instituto). Me enganchó muchísimo, porque su trama principal es la lucha del Bien contra el Mal. Carnivàle nos cuenta por una parte la historia de Ben Hawkins (Nick Stahl), un granjero de Milfay cuya madre ha muerto y es encontrado por una feria ambulante de nombre Carnivàle. Por cuestiones misteriosas (está claro), es recogido por ellos. Allí, Ben se encontrará con todo tipo de personajes extraños desde el jefe enano (interpretado fantásticamente por Michael J. Anderson) hasta el ciego mentalista, pasando a su vez por la mujer barbuda, el hombre reptil o las prostitutas de la feria. Sin embargo, ésta no es la única historia de la serie. Por otro lado, también nos cuenta la historia de Justin Crowe (Clancy Brown), un cura protestante de fantásticos ideales (al principio) el cual vive junto a su hermana Iris. Desde el principio, nos dejan claro que entre Ben y Justin existe una conexión (mística, ¿quizá?), y mientras que en un principio nos muestran los poderes curativos de Ben (los cuales tienen unas reglas que seguir), Justin comienza a tener visiones de Dios que le marcarán el camino de su vida.
Como ya he dicho antes, poco a poco se irán formando dos bandos: el Bien y el Mal. La primera temporada es algo pesada en cuanto a éso, puesto que parecen que los capítulos son algo autoconclusivos, pero nada que ver, ya que te llevan paso a paso (aunque un poco lento) hacia el desarrollo de esta trama principal. ¿Quién es el representante del Bien? ¿Y del Mal? Hagan sus apuestas, porque hasta bien entrada la primera temporada no te lo dejan muy claro (ya me entenderéis por qué).
Es una historia que da mucho juego, que además abarca la vida de infinidad de personajes. Esta serie tiene una mitología alucinante (la cual la podéis encontrar en Wikipedia, en un artículo en inglés). ¿Por qué tiene dos temporadas si es una historia que da mucho juego? Obviamente, la cancelaron allá por el 2005. Tenía buena audiencia, pero los capítulos de la segunda temporada costaban mucho más y HBO no obtenía mucho rendimiento de la serie. Una lástima a mi parecer, puesto que la segunda temporada es la mejor de la serie. Te dejan con preguntas contestadas y con tantas otras sin resolver, aún así, yo os animo a verla ya que es una serie diferente que merece ser seguida. También os aconsejo a que si conseguís acabaros la serie, investiguéis un poco sobre su mitología (el artículo que os he dicho de la Wikipedia) ya que éso os resolverá muchas dudas que os deja las serie (además de las declaraciones que dejó Daniel Knauf al acabar la serie).
Una trama original, buenos personajes (y buenos actores), buen escenario. Si estáis aburridos estás Navidades, adentraros en el mundo de Carnivàle!!
He de confesar que amo el opening xDD (http://www.youtube.com/watch?v=BMqLks7qnew)
Y con esto os deseo felices fiestas (Feliz Navidad y próspero Año Nuevo). Sed felices :D
jueves, 8 de diciembre de 2011
Libertad Mágica- Prólogo
Miro el agua, cristalina y pura. Miro el baile de las hojas, verdes y afilada. Camino por aquel sendero que aquel mago había creado para mí, para poder encontrarme a mí misma. Los pájaros dejan de cantar, lo único que se puede escuchar es la canción del viento y del agua. Cierro los ojos y continuo caminando por aquel sendero de piedras irregulares. Abro los ojos y me encuentro con la libertad, mi mundo interior y mi único ser...
Había vivido encerrada durante toda mi corta vida, en una celda oscura y maloliente. Nunca había visto la luz del sol, siempre me la había estado imaginando como una cosa maravillosa que te hace renacer una y otra vez. Mi día a día era el constante sonido del agua caer al suelo, así una y otra vez, hasta que los soldados del rey cerrasen el grifo por la noche para no desaprovechar más agua. Hacía ya unos días que les había escuchado a los soldados que el reino estaba viviendo tiempos de crisis. Yo en aquellos días no me preocupaba, ya que seguiría estando encerrada ahí pasase lo que pasase y sin conocer el pecado que había cometido.
Los primeros recuerdos que tenía era la eterna oscuridad en la que había estado viviendo durante todo este tiempo. Todo era una rutina para mí. Estar ahí postrada en mi celda maloliente, encadenada a la pared y esperando a mi ración de cada día. Tan rutina era para mí, que siempre adivinaba el día de mis castigos, los cuales consistían en hacerme profundas heridas en los brazos y piernas. Después de un largo tiempo de torturas sufridas y profundas lágrimas durante las noches, dejé de sentir dolor en aquellos miembros pero aún así sentía daño en los oídos cada vez que escuchaba a algún prisionero gritar de pavor.
El soldado de aquel día vino para traerme mi pan diario y mi jarra de agua, era lo que había ordenado el rey para mantenerme con vida, o era al menos lo que yo había supuesto. Fue en esos instantes que algo había cambiado en mi dura rutina, mi plato de cada día parecía ser el doble y mucho más apetitoso. Sin preguntar, comí lo que fue un manjar para mí con rapidez, bebí en dos tragos la jarra de agua y se la devolví al soldado. Él me miró con cara de pena, pero sin decir palabra, retiró el plato y la jarra de mi celda y se llevó todo aquello con él.
Fue irse él y llegaron compañeros suyos que abrieron la oxidada puerta de mi celda. Yo con cara confusa seguí sin preguntar nada. Mi hora de comer había terminado y jamás habían venido a por mí, ¿qué era lo que pretendían? La respuesta me vino enseguida cuando uno de ellos abrió los grilletes que encarcelaban mis pies y mis manos. Me las acaricié con delicadeza, hacía tiempo que no estaban libre y el frío de la celda me estaba haciendo daño a aquella parte de la piel. Les volví a mirar con confusión, pero en vez de responderme, me agarraron de mi recién muñeca liberada para arrastrarme hacia una sala alejada de las mazmorras sucias y pobres.
Pude ver a poca gente más como yo, al parecer era una de las únicas arrestadas en aquel horrible lugar. Al ver los rostros famélicos de los individuos que se encontraban dentro, temí parecerme a ellos. No era por el físico, sino por sus ojos, que expresaban unas ganas de morir inimaginables. Tragué saliva, no estaba acostumbrada a esas miradas, ya que siempre me torturaban dentro de mi celda y nunca había salido de mi celda.
Llegamos a una puerta diferente a las demás, como si fuera más grandiosa. Me agarraron aún más fuerte y me llevaron dentro.
-Aquí tiene a la joven, majestad... -fue lo que pude oír.
Me encontré repentinamente en la habitación más preciosa que habían visto mis ojos. Parecía estar hecha por unos materiales desconocidos para mí, resplandecía con luz propia -aparte de las velas que iluminaban la sala- y tenía un olor muy agradable, incomparable a la de mi celda. Y en el centro de la habitación de colores maravillosos se encontraba un hombre de edad mediana, de barba castaña y ojos del mismo color. Por unos instantes me parecieron cálidos, pero momentos después sus cejas se arquearon y mostraron su verdadera naturaleza. Fríos, calculadores y sin sentimiento alguno.
Alzó la mano y golpeó mi fina mejilla. De la fuerza, hizo que me cayese al suelo de rodillas con la cabeza hacia un lado. Me toqué la zona golpeada, tenía unas ganas de llorar enormes, desahogarme por todos aquellos años de aprisionamiento. Pero no pude, porque después aquel hombre me agarró del cuello de mis harapos y me gritó a la cara:
-¡Tu madre nos prometió que si te manteníamos con vida, mi reino seguiría en pie! ¡¿Por qué está sucediendo esto?! ¡Ahora mismo vamos a ser invadidos por el reino enemigo!
Y me empujó hacia atrás con una mayor fuerza que antes. Caí de espaldas y solté un pequeño quejido ante el golpe. Miré a los soldados, quienes estaban de pie, mirando a un relativo horizonte, no pararían a aquel hombre... Después de todo era una prisionera más de aquellas mazmorras.
-¡Pero gracias a eso ya lo sé! ¡Ya nunca más volveré a confiar en una bruja! ¡Debería haberte llevado a la hoguera junto a tu madre! Vosotras hijas del diablo... No merecéis vivir...
Comencé a prestar atención a las palabras de aquel hombre. Mi madre... Nunca había llegado a pensar en que hubiera tenido una madre. En algún momento lo había pensado, pero el sueño se me fue de la cabeza al observar de nuevo en el lugar en el que me encontraba. Había tenido una madre después de todo... Y que aún encima se había preocupado por mí. Salí de mis pensamientos, ya que aquel hombre había sacado una daga de su bota y parecía estar dispuesto a acabar conmigo, su mirada lo decía. Nunca había visto tanta desesperación en un hombre, aunque era cierto que yo había vivido poco la vida. Cerré los ojos, intentando oponerme al daño que iba a sufrir dentro de poco.
Pero nada ocurrió.
Abrí los ojos y me encontré con que otro hombre, que parecía de la misma edad que el otro, estaba sujetando la mano del que me iba a hacer daño fuertemente. Mis ojos se abrieron de par en par, tenía una melena que le caía por los hombros negra como la oscuridad, sus ojos que se encontraron con los míos eran de un verde precioso, el primer verde amable que veía en toda mi vida.
-¡No dejaré que te lleves la vida de la hija de Agatha! -y tras decir éso, soltó la mano de aquel hombre malvado y se dirigió a mí.
-¡Atrapadle! ¡No dejéis que escape ese traidor!
Los soldados se movieron demasiado tarde, ya que mi salvador y yo -agarrada de su gran mano- ya estábamos saliendo de las mazmorras. Todo era oscuro y confuso, como la situación. Entonces de repente, el hombre dijo:
-Tranquila, estamos a punto de salir.
Y fue cuando vi por primera vez la luz del sol. Cerré por unos instantes los ojos por la cantidad recibida, era hermosa, muy hermosa. Caí de rodillas ante la hierba y las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos. Era diferente a mis sueños, mucho mejor podría decir.
Me fijé entonces, en un precioso castillo que estaba detrás nuestra. Era del que habíamos escapado. Tan precioso por fuera, tan siniestro por dentro. Eran como los ojos de su dueño, agradables por un instante pero tenebrosos instantes después. Era alto, hecho de piedra, pero no quise fijarme más en la estructura ya que prefería apartar aquella imagen tan infernal para mí de mi mente y proseguí con mi desahogo.
Sentí daño repentinamente en todo mi cuerpo a causa de aquella libertad tan rápida, aún así me mantuve de pie la mayor parte del tiempo.
El hombre esperó hasta que la última lágrima dejase mi rostro, para después cogerme de brazos y comenzar a correr para salir para siempre de aquel horrible reino. Su pecho era cálido, y el sonido de su corazón era rápido pero acompasado. Caí en el sueño donde allí me lo explicó todo...
-Wrenna me estoy comunicando contigo a través de tus sueños. Sé que tienes mucho por preguntarme, pero por favor déjame contarte lo más importante de todo esto.
“Tu madre, conocida como Agatha la bruja del bosque, fue cazada por la Inquisición pero el rey al saber cuán poderosa era, hizo un trato con ella por el temor a sus poderes tras la muerte. Su trato fue que te dejara vivir a ti, hija de Agatha, hija de la bruja del bosque. El rey sólo cumplió con una parte del trato, ya que conozco en la situación tan penosa en la que has tenido que vivir. Por esa razón ya no podía esperar más y he decidido sacarte de allí.”
“Verás yo era el sirviente más allegado del rey, pero a la vez era un buen amigo de tu madre. El ver en el estado en el que te mantenía el rey… No sabes cuantas veces he tenido unas ganas tremendas de sacarte de allí, pero no podía, todavía no.”
“A partir de aquí, puedes comenzar a preguntarme todo lo que desees…”
-¿Quién eres? -pregunté en mi sueño.
-Tengo distintos nombres… Será mejor que me llames por mi más reciente nombre, Brian el mago.
-¿Entonces no volveré a las mazmorras?
-No, nunca más. Se me olvidó comentarte que hice un juramento con tu madre en el cual, prometí protegerte costase lo que costase.
Después, no me sentí con más fuerzas de seguirle preguntando a Brian, y al parecer él lo notó porque mi sueño se transformó por completo y recorrí mis memorias de mis años anteriores.
Temí adentrarme en la oscuridad que ha envuelto por completo mi vida, pero por sorpresa mía, soñé con una mujer de cabellos rubios lisos y largos. Ella me sonreía y me llamaba por mi nombre.
Sin dudarlo, corrí hacia ella y la abracé con fuerza. No la conocía de nada, pero había una relación entre las dos que sobrepasaba incluso a la muerte. Ella respondió a mi abrazo con otro más cálido aún y después se separó de mí. Alzó mi barbilla para observarme mejor, sonrió y me volvió a abrazar.
-¿Mamá? -dije con un hilillo de voz.
Ella me respondió con una caricia en mi pelo enmarañado.
Entonces, deseé no despertarme nunca. Era feliz. Estaba llena por dentro.
Toda mi vida había dado un giro inesperado, y ahora me había encontrado con una persona que daba por perdida y desconocida para mí.
-Wrenna, trabaja duro a partir de ahora ya que yo te estaré observando desde ahí arriba.
-¿No hay infierno para las brujas como dicen?
-No, hay un gran espacio para todos… Ya que todos somos iguales.
Y abrí los ojos para encontrarme con el rostro preocupado de Brian.
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Se me ha ocurrido enseñaros el prólogo del proyecto de fantasía "secreto" que comencé hará un año y que abandoné en junio de este año. Escribí 12 capítulos, los cuales no abarcan ni la mitad de la historia. ¿Por qué la abandoné? Pues porque sin quererlo, la protagonista [spoiler]se enamoró[/spoiler] y la historia dejó de ser entretenida y fácil de escribir a partir de ahí. No me arrepiento de haberlo escrito, quizás algún día la acabe, pero lo dudo xD
Aún continuo con la historia de fantasía "más oscura" de la que os hablé entradas atrás (incluso dejé un pequeño spoiler). Está parada debido a los exámenes y porque estoy con otra historia (que espero acabar en Navidad), y además que quiero leerme primero unos libros que espero me ayuden a desarrollar mejor esta historia llamada La metáfora del hada.
Había vivido encerrada durante toda mi corta vida, en una celda oscura y maloliente. Nunca había visto la luz del sol, siempre me la había estado imaginando como una cosa maravillosa que te hace renacer una y otra vez. Mi día a día era el constante sonido del agua caer al suelo, así una y otra vez, hasta que los soldados del rey cerrasen el grifo por la noche para no desaprovechar más agua. Hacía ya unos días que les había escuchado a los soldados que el reino estaba viviendo tiempos de crisis. Yo en aquellos días no me preocupaba, ya que seguiría estando encerrada ahí pasase lo que pasase y sin conocer el pecado que había cometido.
Los primeros recuerdos que tenía era la eterna oscuridad en la que había estado viviendo durante todo este tiempo. Todo era una rutina para mí. Estar ahí postrada en mi celda maloliente, encadenada a la pared y esperando a mi ración de cada día. Tan rutina era para mí, que siempre adivinaba el día de mis castigos, los cuales consistían en hacerme profundas heridas en los brazos y piernas. Después de un largo tiempo de torturas sufridas y profundas lágrimas durante las noches, dejé de sentir dolor en aquellos miembros pero aún así sentía daño en los oídos cada vez que escuchaba a algún prisionero gritar de pavor.
El soldado de aquel día vino para traerme mi pan diario y mi jarra de agua, era lo que había ordenado el rey para mantenerme con vida, o era al menos lo que yo había supuesto. Fue en esos instantes que algo había cambiado en mi dura rutina, mi plato de cada día parecía ser el doble y mucho más apetitoso. Sin preguntar, comí lo que fue un manjar para mí con rapidez, bebí en dos tragos la jarra de agua y se la devolví al soldado. Él me miró con cara de pena, pero sin decir palabra, retiró el plato y la jarra de mi celda y se llevó todo aquello con él.
Fue irse él y llegaron compañeros suyos que abrieron la oxidada puerta de mi celda. Yo con cara confusa seguí sin preguntar nada. Mi hora de comer había terminado y jamás habían venido a por mí, ¿qué era lo que pretendían? La respuesta me vino enseguida cuando uno de ellos abrió los grilletes que encarcelaban mis pies y mis manos. Me las acaricié con delicadeza, hacía tiempo que no estaban libre y el frío de la celda me estaba haciendo daño a aquella parte de la piel. Les volví a mirar con confusión, pero en vez de responderme, me agarraron de mi recién muñeca liberada para arrastrarme hacia una sala alejada de las mazmorras sucias y pobres.
Pude ver a poca gente más como yo, al parecer era una de las únicas arrestadas en aquel horrible lugar. Al ver los rostros famélicos de los individuos que se encontraban dentro, temí parecerme a ellos. No era por el físico, sino por sus ojos, que expresaban unas ganas de morir inimaginables. Tragué saliva, no estaba acostumbrada a esas miradas, ya que siempre me torturaban dentro de mi celda y nunca había salido de mi celda.
Llegamos a una puerta diferente a las demás, como si fuera más grandiosa. Me agarraron aún más fuerte y me llevaron dentro.
-Aquí tiene a la joven, majestad... -fue lo que pude oír.
Me encontré repentinamente en la habitación más preciosa que habían visto mis ojos. Parecía estar hecha por unos materiales desconocidos para mí, resplandecía con luz propia -aparte de las velas que iluminaban la sala- y tenía un olor muy agradable, incomparable a la de mi celda. Y en el centro de la habitación de colores maravillosos se encontraba un hombre de edad mediana, de barba castaña y ojos del mismo color. Por unos instantes me parecieron cálidos, pero momentos después sus cejas se arquearon y mostraron su verdadera naturaleza. Fríos, calculadores y sin sentimiento alguno.
Alzó la mano y golpeó mi fina mejilla. De la fuerza, hizo que me cayese al suelo de rodillas con la cabeza hacia un lado. Me toqué la zona golpeada, tenía unas ganas de llorar enormes, desahogarme por todos aquellos años de aprisionamiento. Pero no pude, porque después aquel hombre me agarró del cuello de mis harapos y me gritó a la cara:
-¡Tu madre nos prometió que si te manteníamos con vida, mi reino seguiría en pie! ¡¿Por qué está sucediendo esto?! ¡Ahora mismo vamos a ser invadidos por el reino enemigo!
Y me empujó hacia atrás con una mayor fuerza que antes. Caí de espaldas y solté un pequeño quejido ante el golpe. Miré a los soldados, quienes estaban de pie, mirando a un relativo horizonte, no pararían a aquel hombre... Después de todo era una prisionera más de aquellas mazmorras.
-¡Pero gracias a eso ya lo sé! ¡Ya nunca más volveré a confiar en una bruja! ¡Debería haberte llevado a la hoguera junto a tu madre! Vosotras hijas del diablo... No merecéis vivir...
Comencé a prestar atención a las palabras de aquel hombre. Mi madre... Nunca había llegado a pensar en que hubiera tenido una madre. En algún momento lo había pensado, pero el sueño se me fue de la cabeza al observar de nuevo en el lugar en el que me encontraba. Había tenido una madre después de todo... Y que aún encima se había preocupado por mí. Salí de mis pensamientos, ya que aquel hombre había sacado una daga de su bota y parecía estar dispuesto a acabar conmigo, su mirada lo decía. Nunca había visto tanta desesperación en un hombre, aunque era cierto que yo había vivido poco la vida. Cerré los ojos, intentando oponerme al daño que iba a sufrir dentro de poco.
Pero nada ocurrió.
Abrí los ojos y me encontré con que otro hombre, que parecía de la misma edad que el otro, estaba sujetando la mano del que me iba a hacer daño fuertemente. Mis ojos se abrieron de par en par, tenía una melena que le caía por los hombros negra como la oscuridad, sus ojos que se encontraron con los míos eran de un verde precioso, el primer verde amable que veía en toda mi vida.
-¡No dejaré que te lleves la vida de la hija de Agatha! -y tras decir éso, soltó la mano de aquel hombre malvado y se dirigió a mí.
-¡Atrapadle! ¡No dejéis que escape ese traidor!
Los soldados se movieron demasiado tarde, ya que mi salvador y yo -agarrada de su gran mano- ya estábamos saliendo de las mazmorras. Todo era oscuro y confuso, como la situación. Entonces de repente, el hombre dijo:
-Tranquila, estamos a punto de salir.
Y fue cuando vi por primera vez la luz del sol. Cerré por unos instantes los ojos por la cantidad recibida, era hermosa, muy hermosa. Caí de rodillas ante la hierba y las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos. Era diferente a mis sueños, mucho mejor podría decir.
Me fijé entonces, en un precioso castillo que estaba detrás nuestra. Era del que habíamos escapado. Tan precioso por fuera, tan siniestro por dentro. Eran como los ojos de su dueño, agradables por un instante pero tenebrosos instantes después. Era alto, hecho de piedra, pero no quise fijarme más en la estructura ya que prefería apartar aquella imagen tan infernal para mí de mi mente y proseguí con mi desahogo.
Sentí daño repentinamente en todo mi cuerpo a causa de aquella libertad tan rápida, aún así me mantuve de pie la mayor parte del tiempo.
El hombre esperó hasta que la última lágrima dejase mi rostro, para después cogerme de brazos y comenzar a correr para salir para siempre de aquel horrible reino. Su pecho era cálido, y el sonido de su corazón era rápido pero acompasado. Caí en el sueño donde allí me lo explicó todo...
-Wrenna me estoy comunicando contigo a través de tus sueños. Sé que tienes mucho por preguntarme, pero por favor déjame contarte lo más importante de todo esto.
“Tu madre, conocida como Agatha la bruja del bosque, fue cazada por la Inquisición pero el rey al saber cuán poderosa era, hizo un trato con ella por el temor a sus poderes tras la muerte. Su trato fue que te dejara vivir a ti, hija de Agatha, hija de la bruja del bosque. El rey sólo cumplió con una parte del trato, ya que conozco en la situación tan penosa en la que has tenido que vivir. Por esa razón ya no podía esperar más y he decidido sacarte de allí.”
“Verás yo era el sirviente más allegado del rey, pero a la vez era un buen amigo de tu madre. El ver en el estado en el que te mantenía el rey… No sabes cuantas veces he tenido unas ganas tremendas de sacarte de allí, pero no podía, todavía no.”
“A partir de aquí, puedes comenzar a preguntarme todo lo que desees…”
-¿Quién eres? -pregunté en mi sueño.
-Tengo distintos nombres… Será mejor que me llames por mi más reciente nombre, Brian el mago.
-¿Entonces no volveré a las mazmorras?
-No, nunca más. Se me olvidó comentarte que hice un juramento con tu madre en el cual, prometí protegerte costase lo que costase.
Después, no me sentí con más fuerzas de seguirle preguntando a Brian, y al parecer él lo notó porque mi sueño se transformó por completo y recorrí mis memorias de mis años anteriores.
Temí adentrarme en la oscuridad que ha envuelto por completo mi vida, pero por sorpresa mía, soñé con una mujer de cabellos rubios lisos y largos. Ella me sonreía y me llamaba por mi nombre.
Sin dudarlo, corrí hacia ella y la abracé con fuerza. No la conocía de nada, pero había una relación entre las dos que sobrepasaba incluso a la muerte. Ella respondió a mi abrazo con otro más cálido aún y después se separó de mí. Alzó mi barbilla para observarme mejor, sonrió y me volvió a abrazar.
-¿Mamá? -dije con un hilillo de voz.
Ella me respondió con una caricia en mi pelo enmarañado.
Entonces, deseé no despertarme nunca. Era feliz. Estaba llena por dentro.
Toda mi vida había dado un giro inesperado, y ahora me había encontrado con una persona que daba por perdida y desconocida para mí.
-Wrenna, trabaja duro a partir de ahora ya que yo te estaré observando desde ahí arriba.
-¿No hay infierno para las brujas como dicen?
-No, hay un gran espacio para todos… Ya que todos somos iguales.
Y abrí los ojos para encontrarme con el rostro preocupado de Brian.
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Se me ha ocurrido enseñaros el prólogo del proyecto de fantasía "secreto" que comencé hará un año y que abandoné en junio de este año. Escribí 12 capítulos, los cuales no abarcan ni la mitad de la historia. ¿Por qué la abandoné? Pues porque sin quererlo, la protagonista [spoiler]se enamoró[/spoiler] y la historia dejó de ser entretenida y fácil de escribir a partir de ahí. No me arrepiento de haberlo escrito, quizás algún día la acabe, pero lo dudo xD
Aún continuo con la historia de fantasía "más oscura" de la que os hablé entradas atrás (incluso dejé un pequeño spoiler). Está parada debido a los exámenes y porque estoy con otra historia (que espero acabar en Navidad), y además que quiero leerme primero unos libros que espero me ayuden a desarrollar mejor esta historia llamada La metáfora del hada.
domingo, 4 de diciembre de 2011
Enfermedades y alucinaciones
Que el título no os engañe. Esta entrada no va a ser un artículo científico bien estudiado y con mucha bibliografía sobre las espaldas. Todo lo contrario. Va a ser una entrada de lo más subjetiva.
Quería compartir con vosotros una cosa que me sucedió anoche y que casi siempre me sucede cuando enfermo. Veréis, ayer, por culpa del maldito constipado, me dieron ganas de vomitar, dolores de cabeza, etc. Total, que acabé yéndome a la cama a las siete de la tarde. He de decir que he tenido uno de los sueños más acojonantes de toda mi vida. No porque me diera miedo, porque no era "terrorífico", para nada. Sino porque no podía salir de él, y cada vez que volvía a dormir, volvía a soñar con éso. Más bien era agobiante.
Resulta que mi cama se convertía en una especie de máquina que debía controlar yo mediante una serie de normas y debía de realizar unas misiones. Pues bien, no sé qué es lo que pasaba, pero siempre que me despertaba y cerraba los ojos segundos después, escuchaba de nuevo las voces de las personas que me gritaban que continuara con la "misión". Que agobiante, era como una especie de alucinación. Como la que tuve cuando estuve realmente mala (con la zafa al lado de la cama), estaba en una reunión típica del pueblo y yo era la moderadora. La gente se reunía alrededor de mi cama y no paraba de discutir, mientras que yo les pedía un vaso de agua (tenía la garganta seca y no podía moverme).
En sí, cuando estoy enferma (muy enferma, pocas veces estoy así), acabo teniendo este tipo de "sueños" (la mayoría de las veces estoy despierta) y qué decir, me agobian mucho D: ¿A vosotros os pasa algo parecido?
PD Esta entrada ha nacido de mi locura frente al constipado. Ay, que mareada que esoty D:
Quería compartir con vosotros una cosa que me sucedió anoche y que casi siempre me sucede cuando enfermo. Veréis, ayer, por culpa del maldito constipado, me dieron ganas de vomitar, dolores de cabeza, etc. Total, que acabé yéndome a la cama a las siete de la tarde. He de decir que he tenido uno de los sueños más acojonantes de toda mi vida. No porque me diera miedo, porque no era "terrorífico", para nada. Sino porque no podía salir de él, y cada vez que volvía a dormir, volvía a soñar con éso. Más bien era agobiante.
Resulta que mi cama se convertía en una especie de máquina que debía controlar yo mediante una serie de normas y debía de realizar unas misiones. Pues bien, no sé qué es lo que pasaba, pero siempre que me despertaba y cerraba los ojos segundos después, escuchaba de nuevo las voces de las personas que me gritaban que continuara con la "misión". Que agobiante, era como una especie de alucinación. Como la que tuve cuando estuve realmente mala (con la zafa al lado de la cama), estaba en una reunión típica del pueblo y yo era la moderadora. La gente se reunía alrededor de mi cama y no paraba de discutir, mientras que yo les pedía un vaso de agua (tenía la garganta seca y no podía moverme).
En sí, cuando estoy enferma (muy enferma, pocas veces estoy así), acabo teniendo este tipo de "sueños" (la mayoría de las veces estoy despierta) y qué decir, me agobian mucho D: ¿A vosotros os pasa algo parecido?
PD Esta entrada ha nacido de mi locura frente al constipado. Ay, que mareada que esoty D:
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