El pasado sábado, nuestro gran amigo Alen decidió celebrar su cumpleaños en su gran mansión (Alen: no te pases Nuria ¬¬) Jugamos al billar, se conectaron al tuenti, escuché música pija, jugamos al billar, cenamos del chino, cenaron pizza... Una buena tarde aunque nos pasáramos 2 horas para poder entrar a su casa (nos tuvimos que colar ^^ Alen: no te pases ¬¬)
Aquí os dejo con un vídeo (la que grita al final soy yo ^^)
lunes, 28 de septiembre de 2009
viernes, 25 de septiembre de 2009
Historias de Ewal- La salvación y la reina

Otro capítulo más de Historias de Ewal! (Con esto celebro las 100 entradas que llevo en este blog *O*) Qué decir, que falta poco para el final para nuestro joven héroe, pero también he de decir que aún le esperan conflictos que resolver!
Como puse en FanFic, la escena de la coronación es la primera que escribo, así que si no os gusta comprendedme =D
Desde la desaparición de mi aldea, he podido considerarme como un ser solitario. No me gustaba estar con gente, me hacía recordar tiempos pasados. La única compañía que aceptaba era la de Antares, mi caballo. Siempre había estado desde pequeño conmigo, por eso le guardo un gran cariño. Huí de las Tierras del Norte y me adentré en Ewal para poder buscar al asesino de mi pueblo. Cuando me alojé en casa de una anciana muy amable, escuché la propuesta del rey para acabar con los bandidos. Me pareció una magnífica idea para comenzar mi búsqueda, ya que no conocía Ewal y estaba perdido.
Ahí fue donde comenzó todo, con esos ojos azules y esa cabellera de oro, ella abrió de nuevo mi corazón. No la conocía de nada, solamente la salvé por un impulso extraño, pero ese recuerdo quedó grabado en mí. Ahora ella seguramente está corriendo peligro por culpa de los bandidos.
No pude protegerla. Aunque haya vencido físicamente a Vam, él me ha derrotado mentalmente. Me ha dejado en un estado lamentable y aquí estoy, en la más completa oscuridad. Ahora sí que puedo decir que estoy solo. Cuando no tienes ni una luz en la que apoyarte, te sientes mal.
Todo el cuerpo me duele, ya no sé donde está mi cabeza, ni mi cuerpo, ni mis pies.
Oigo voces a mi alrededor, de mujeres que sufren por sus maridos muertos, de niños que lloran la muerte de sus mascotas; de Fer que está callada delante de mí sin poder creerse que esté muerto. Me gustaría levantarme y decirle cuanto lo siento, deseaba protegerla. Deseaba tenerla en mis brazos para que no corriera más peligro, pero ya es demasiado tarde. ¿O tal vez no?
Cuando no hay luz, te sientes solo; pero ahora delante mía veo una luz tan pura que aparta toda la oscuridad que me envolvía. Oigo la voz de ella, me está llamando. Es esa luz. Es esa luz que aparta toda oscuridad. Alzo mi brazo hacia aquella luz, quiero atraparla y salir de esta nada. ¿Y si ella fuese la salvación de Ewal?
Fer llevó el cuerpo herido de Aery a una habitación especial donde le pudiesen curar, aunque tuviese otros compromisos, la reina se quedó a su lado todo el tiempo en el que estuvo inconsciente. Algunas veces le contaba cosas de su vida en voz baja, otras veces en cambio le daba ánimos para que siguiese adelante y cuando al noche caía dormía encima de él. Quería ver de nuevo aquellos ojos violeta que le cautivaron. Por esa razón, decidió atrasar el entierro de su tío.
Sus sirvientes se preguntaban entre ellos por qué tanta preocupación por un extraño. Enseguida entendieron que era lo que ocurría, y pusieron todo su empeño en ayudar a su querida reina. Cada hora, iban a cambiarle los vendajes para que no se infectasen las heridas y cada dos horas iban a cambiarle un paño que le habían puesto en la frente para que le bajase la fiebre.
Fer susurraba el nombre de Aery a su oído. Quería que despertase, y entonces algo milagroso ocurrió. Lentamente y con mucho esfuerzo, el joven iba abriendo los ojos. La reina se estaba quedando anonadada, no se lo podía creer. Al fin había despertado. Sin pensárselo dos veces, lo abrazó fuertemente. El chico estaba confuso, no sabía donde estaba, pero reconoció a la chica que le estaba abrazando. Era aquella dama que le daba la luz para salir de la oscuridad... Él le correspondió el abrazo. Después se separaron, desde hacía mucho tiempo, Fer era tremendamente feliz. Su pelo azul brillante y sus ojos olor tulipán, los estaba viendo de nuevo.
Por otro lado, el joven no comprendía como había podido llegar hasta ahí. Entonces se le ocurrió una explicación, Antares, en su empeño por salvar a su amo. Tenía ganas de verle y agradecérselo. Pero ahora, quería estar con la chica que más apreciaba en este mundo. Su corazón se agitaba de emoción y alegría. Cerró los ojos y acercó poco a poco su cara hacia la de ella. Ella no dijo nada, también cerró los ojos y dejó que el chico se acercara a ella. Los dos podía oler el aliento del otro, como la mejor fragancia que se hubiese hecho, la respiraban con ahínco. Sus labios estaban a punto de tocarse y expresar lo que sentían en el uno por el otro, cuando de repente Loaw entró en la habitación, interrumpiendo la mágica escena.
-Señora, los preparativos están... Oh, ha despertado.
Los dos se alejaron, apartaron sus caras ruborizados. Fer miró a la chica y le dijo:
-¿Qué ocurre con los preparativos?
Loaw tosió levemente, y tras hacer una reverencia explicó:
-Quiero decir que los preparativos para el entierro de su tío están preparados, y lo mismo ocurre con los preparativos de su coronación.
Al escuchar esas palabras, Aery observó atónito a Fer. Habían ocurrido demasiadas cosas en su viaje. Por lo que daba a entender la sirvienta era que el rey de Ewal había muerto, y que ahora la reina era Fer. Se mordió la comisura del labio, ¿y si el rey de Ewal había muerto por culpa de los bandidos? Apretó sus puños, ahora Fer corría más peligro que nunca.
Tras retirarse Loaw, dejando de nuevo a solas a Aery y a Fer, la nueva reina observó la reacción del muchacho. Le agarró suavemente con sus finas manos la muñeca derecha vendada, el joven aflojó sus puños. De nuevo se volvieron a mirar a los ojos. No sabían que decirse.
-Es decir que... Don Qel ha muerto.
-Si, por culpa de su enfermedad- dijo tristemente Fer.
Aery dejó pasar un suspiro, ahora estaba más tranquilo. No había sido por culpa de los bandidos. Aún así no había que bajar la guardia, habían muchos peligros fuera de este castillo.
-Además...
El chico volvió a mirar a la joven dama.
-¿Además qué?
Parecía avergonzada, y él no quería forzarla a decirlo si ella no quería.
-Me gustaría que te quedases hasta el momento de la coronación, y que también asistieses al entierro de mi tío. Es muy importante para mí. Sé que tienes mucho por hacer aún, pero solamente te lo pido...
-Me quedaré, pero en cuanto vea que puedo moverme con libertad porque las heridas se me han curado, me iré.
En Daoquil habían llegado las temporadas de lluvia, y todos los habitantes se preparaban para la lluvia de aquel día. El cielo estaba nublado y ningún rayo de Sol traspasaban las nubes. Yuipte se tiró a la hierba del jardín de Verne, había hecho una increíble mejora en su jardín. Ahora parecía más alegre incluso. Con las mangas de su camisa, se limpió el sudor de la frente. La adivina le había estado observando desde el día que comenzó, había trabajado duro, se merecía un premio. No sabía que hacerle, nunca había hecho un regalo. Sabía lo que le depararía el futuro, y no era muy agradable. Salió de su casa a tientas, y le dijo a Yuipte:
-Gracias Yuipte, han quedado muy bonitas las flores que has puesto.
El joven se quedó algo confundido. Creía que era ciega la adivina, de repente Verne se toca la nariz, indicándole que olía las flores que había puesto. Un trueno estalló en medio del cielo, Yuipte se asustó por unos momentos.
-Tranquilo, suele pasar, es para anunciarnos las lluvias.
La chica dejó pasar a Yuipte dentro de su casa y cerró la puerta con todos sus cierres. El hogar se quedó a oscuras. De nuevo, los relámpagos y los truenos hicieron del chico un ser vulnerable. No le gustaba aquel clima, estaba acostumbrado al de su hogar. Cálido, con mucha luz y con pocas lluvias regulares.
Comenzó a caer agua del cielo, para algunos la lluvia era símbolo de que el mundo estaba triste, para otros en cambio significaba que quería saciar de sed a todos los seres vivientes. Para Yuipte la lluvia era algo que necesitaban las plantas y los ríos. Las gotas iban empañando los cristales de la casa. El joven observaba medio adormilado por el cansancio la ventana, al final quedó dormido. Verne notó el ambiente muy calmado, se dirigió hacia la ventana y sintió a Yuipte. Le tocó el hombro para saber si estaba despierto, sonrió. Cogió una manta de lana y le tapó con ella.
-Descansa ahora que puedes...
Al decir eso, la mano de Verne tembló, un escalofrío recorrió su espalda. Ewal estaba pasando por una época de cambio y ni su poder de clarividencia podría saber si iba a ser bueno o malo ese cambio.
En el castillo de Ewal habían muchas salas y habitaciones, pero una de las más impresionantes era la sala del trono. Aery solamente había estado ahí una vez y no había captado todo su esplendor. Ahora con gente y soldados a su alrededor hacía de la sala poderosa. Del techo colgaban lámparas de gran tamaño, y entre ellas las unía un lazo rojo sangre. El rojo era el color de la corona, significaba valor. Las puertas de la sala estaban abiertas, y los habitantes de Ewal iban entrando. Cuando alguien importante entraba, uno de los soldados que Aery había descubierto que se llamaba Haijol, anunciaba su llegada en voz alta.
El muchacho estaba cabizbajo, el día anterior fue el entierro del anterior rey de Ewal. Aunque no lo hubiese conocido muy a fondo, sabía que fue un hombre honesto y un buen rey.
El muchacho aún no había visto a Fer, estaba dentro de una habitación contigua a aquélla. No debía de salir de allí hasta que no sonasen las flautas que anunciaban el comienzo de la coronación. Aery debía de tener cuidado con su comportamiento, aunque estuviese ataviado con ropas de noble, aún tenía esos modales que ningún noble tendría. Se encontraba sentado en primera fila, en una silla de madera. A su lado aún no se había sentado nadie, esperaba que fuese algún vasallo o algún soldado que conociese, porque sino se sentiría bastante solo. En esos momentos echaba de menos a Antares.
Observaba a su alrededor como algunos pueblerinos se encontraban con viejos conocidos y se saludaban y se sentaban juntos. Comenzaban a hablar de recuerdos lejanos y se contaban cosas que les habían ocurrido, algunas tristes y otras alegres.
-Si, mi quinto hijo ha nacido- escuchó Aery a un hombre.
-¿El quinto? Eres alucinante...- le respondió el amigo.
El murmullo era inquietante, pero el muchacho estaba relajado metido en sus pensamiento. Se toqueteaba los dedos nerviosamente esperando al sonido de las flautas. De repente escuchó una voz tímida que le había dicho una cosa que él no había alcanzado a oír:
-Umm, ¿disculpa?- dijo la voz desconocida.
-Eh, si si, perdona estaba distraído.
Al girar su cabeza hacia el origen de la voz, descubre que es Loaw, la chica que se había encargado de sus heridas mientras estaba inconsciente. Intenta sonreírle de la manera más verdadera, y ella le correspondió.
-¿Le importa si me siento aquí?
-No no, que va- dijo señalando su asiento libre.
Loaw hizo una reverencia y se sienta a su lado. Parecía nerviosa, algo que el joven nunca llegaría a entender. Los dos miraban a lados opuestos tímidos por no saber que decir. Entonces, la chica saltó con un tema.
-¿Qué tal llevas las heridas?
-Mejor... Aún no me puedo mover con la misma agilidad que antes, pero pronto seguramente...- no parecía estar muy seguro, pero debería creer en las pequeñas esperanzas que tenía.
-Perdona por la pregunta, pero... ¿De qué os conocéis Fer y tú?
-De hace unas semanas, cuando vine aquí por primera vez. Me ofrecí voluntario a enfrentarme a todos los bandidos que estaban ocupando Ewal, sí, yo solo. A la primera sala a la que entré fue a ésta, y después ella apareció como un pájaro caído del cielo, con sus cabellos dorados y su sonrisa. Me llevó ante el rey y le comenté lo que quería hacer. Después Fer quería enseñarme mis aposentos, cuando un bandido que había conseguido meterse aquí nos atacó. Yo la defendí y la rescaté de sus garras. Partí hacia el norte de Ewal y desde entonces no la había vuelto a ver.
En los siguientes momento, Aery le siguió contando a Loaw las aventuras que había estado viviendo por el reino. No le interrumpía, le escuchaba muy interesada. Cuando acabó, la joven se quedó anonadada con todo lo que había vivido el chico y aún estaba vivo. Después soltó una risita picarona y dijo:
-Con razón le gusta a la reina...
-¿Qué?
De repente, las flautas comenzaron a sonar y el murmullo que había en la sala del trono desapareció. Todos se levantaron y colocaron su mano derecha en el corazón, Aery tuvo que hacer lo mismo, debía de seguir las tradiciones. Entonces, por la puerta por la cual habían entrado todos los habitantes de Ewal y sus nobles, entró la próxima reina. Aquella acción significaba que la reina era igual a todos sus súbditos. Un acto muy noble.
Llevaba un largo vestido blanco, era muy ajustado, lo que hacía marcar todas sus partes femeninas. El vestido tenía la manga derecha larga y la otra en cambio, era en forma tirante. El cuello del vestido era muy simple, de la parte de atrás caía una especie de capa corta que le llegaba por la cintura. El pelo lo tenía recogido en una extraña coleta, la forma de la coleta le hizo recordar a Aery el movimiento de una serpiente en posición de ataque. El maquillaje de su cara era blanco como el vestido, hacía relucir sus ojos azules aún más. Todos los presentes se quedaron cautivados por la belleza de la reina, era el ser más hermoso de Ewal
Iba a paso lento, con la mirada al frente, serena. Cuando llegó al asiento del trono, todos se sentaron. Ella tomó asiento y de entre el público apareció el soldado Haijol. Iba caminando recto, alzando la cabeza con orgullo. Llegó a trono, se arrodilló ante Fer y comenzó a leer el juramente que debía hacer la reina. Tras aceptarlas todas, dos chicos muy alegres llevaban entre sus manos una corona transparente, de un material que Aery no supo identificar. Se la entregaron al soldado y éste se la colocó en la cabeza a la reina.
-He aquí, a la nueva reina de Ewal.
La gente comenzó a aplaudir con mucha alegría, algunos incluso vitoreaban. Aery en cambio se encontraba sentado, aplaudiendo débilmente, ya que no podía dejar de mirar a Fer. Tenía luz propia.
Fer se levantó de su asiento, con las manos dio a entender que podían dejar de aplaudir y sentarse. El silencio reinó en la sala esperando a las palabras de la reina. Ella cerró los ojos por un momento y después dijo:
-Sé que Ewal está pasando una época dura por culpa de los bandidos extranjeros, pero yo, igual que mi tío, prometo poner todo lo que esté bajo mi poder para conseguir expulsar a todos los bandidos que nos están causando tanto daño. No tenemos un ejército muy numeroso, pero sí poderoso. No quiero entrar en guerra con ellos, pero cuanto más empeño pongamos, seguro que podremos derrotarlos y que la prosperidad llegue de nuevo a Ewal.
Aery bajó la cabeza, lo había decidido, por ella y por todo su reino, iba a encontrar al jefe de los bandidos. Había descubierto su punto débil, creía que trabajaban por separado, pero en verdad trabajan como uno solo, es decir, tenían a alguien que los dirigía. Si encontraba al jefe y lo mataba, los bandidos se desmoronarían y huirán al lugar del cual proceden. Un sentimiento y un recuerdo le invadió su cuerpo, las palabras de Vam. ¿Y si su padre era en verdad el jefe? Apretó los puños y pensó:
“Es imposible”.
Hacía frío, aún así el chico de cabellos azules quería ir de excursión en medio de la nieve. Agarraba fuertemente la mano de su padre, y lo llevó a un lugar donde se observaban las estrellas perfectamente. Aery se fijó en una en concreto, era espectacular y tenía una luz que ninguna de ellas tenía. Alzó su brazo señalándola y dijo:
-Papá, ¿cómo se llama esa estrella?
-Sirio, tiene una luz muy bonita, ¿verdad?- el chico asintió- Es como si iluminara nuestra oscuridad...
-Fer es como el Sirio de Ewal, o algo más...
martes, 22 de septiembre de 2009
Satisfecha

En estos momentos, me siento satisfecha de mí misma. Acabo de terminar los deberes y me he sentado para pasar toda la tarde delante del ordenador. (Qué se le va a hacer, es que yo con los deberes ya estudio). Pero aparte de éso me siento satisfecha porque:
-Mis temores de que me tocara sola en clase se han disipado al saber con quien voy en cada clase, menos en Tecnología, no tengo ningún problema =D
-Ahora mismo me encuentro enviándome mensajes privados con una amiga que había dado por perdida (en el sentido del que ya no me hablaba con ella por razones que ni ella ni yo conocemos).
-En Carmen hay bastante actividad aunque hayamos comenzado el instituto.
-Acabo de abrir mi propio foro de rol y me siento orgullosa de él, la idea es buena, solo falta un poco más de gente (para los interesados... http://theneworld.foroes.net/)
-Ya llevo más de 50000 palabras en Historias de Ewal *O*
-Mi profesor de Valenciano (el del año pasado) al cual le dejé el one-shot de Rosas y Tulipanes, le gustó tanto mi historia que se la dejó a un amigo suyo de la universidad y le dijo que tenía futuro como escritora =D
-Ya faltan solo 11 días para que me vaya a Valencia y cumplir uno de mis sueños (ir allí con un cosplay).
-Parece que los problemas en el grupo han ido decreciendo y ahora hay buen rollo.
-Sato parece más animada (o eso espero ¬¬)
Y creo que por más cosas pero ahora no sabría decirlas xD
Qué decir, esta entrada será un poco aburrida para vosotros pero para mí es muy importante escribirla, porque ahora estoy de buen humor (aunque en clase estuviera medio deprimida-medio durmiendo).
Nos leemos!
sábado, 19 de septiembre de 2009
Fallas en Elda
En un principio iba a ser Adolescentes Vidas Salvajes en Fallas, pero se me olvidó decirlo xD Aún así es un cap especial de Adolescentes...
Qué decir... Las fallas de aquí no son tan alucinantes como las de Alicante o Valencia, pero al menos te lo pasas bien mirándolas (atención, no sale ninguna en el vídeo xD)
AVISO: ESTE VÍDEO PUEDE AFECTAR A VUESTRO RAZONAMIENTO
Qué decir... Las fallas de aquí no son tan alucinantes como las de Alicante o Valencia, pero al menos te lo pasas bien mirándolas (atención, no sale ninguna en el vídeo xD)
AVISO: ESTE VÍDEO PUEDE AFECTAR A VUESTRO RAZONAMIENTO
Para vuestra información, NADIE SE TOMÓ NADA EN ESTE VÍDEO (tal vez Natalia un poco de Coca-Cola)
jueves, 17 de septiembre de 2009
Historias de Ewal- La historia del castillo
Una vez más, al no saber que actualizar (vaya se puso a llover) os dejo con la Historia 4 de Ewal ^^ Espero que estéis disfrutando de este mundo de fantasía creada por la servidora XDD
Por el norte de Ewal, donde hacía un poco más de frío; no había ningún reino que hiciese frontera con Ewal, eran tierras heladas que estaban deshabitadas o al menos eso se creía. Algunos los llamaban las tierras heladas, otros las tierras del norte, pero su nombre oficial eran las Tierras Prohibidas del Norte. Tenía ese nombre porque se tenía prohibido entrar ahí, ya que podrías perder la vida o perderte y perderla igualmente. Aún así, lo que muchos no sabían, es que habían personas viviendo allí en pequeños poblados. Tenían dificultades para sobrevivir, pero las superan como pueden.
Todo era blancura allí, entonces ¿por qué había fuego? Uno de los pequeños pueblos que se encontraba en aquellas tierras, se estaba incendiando. Caía nieve y junto al viento fuerte, originaba una tormenta de viento. Los poderes de la naturaleza no podían apagar aquel fuego, alguien debía controlarlo. A lo lejos, se ve como una única silueta se aleja a paso lento.
Un niño sintió el calor de algo. Abrió los ojos y lo que se encontró era algo horrible, su poblado, donde se había criado. Se estaba destruyendo. Le dolía la cabeza, había sufrido un golpe en ella antes. De repente recordó la imagen de los habitantes manchados de sangre y muertos. Se dio la vuelta, intentando desesperadamente buscar ayuda. En aquellas tierras era imposible encontrar a alguien. Sus ojos se fijaron en una mancha negra que se movía. Intuía que era una persona. Comenzó a gritar, a pedir ayuda, pero aquella silueta no se giraba ni se interesaba. El chico cayó llorando a la nieve. Sus lágrimas hacían deshacer un poco la nieve. Se miró las manos y después murmuró:
-Si tan solo hubiese sido más fuerte. ¿Por qué? ¡Papá!
Soltó un grito de desesperación, que hizo ahuyentar a los animales más cercanos a ese lugar. El fuerte viento tumbó al joven, y con nieve comenzó a taparlo. Poco a poco se dejaba de ver su pelo azul brillante.
Aery abrió los ojos. Respiraba irregularmente, sudor recorría su cara. Se levantó de la hierba en la cual se había tumbado antes. Antares notó que su dueño estaba raro y fue hacia él para animarle. El chico de cabellos azules le acarició el cuello, comprendía a su amigo, pero debía llegar al castillo antes de que volviese a anochecer. Había vuelto a tener otra pesadilla, y cada vez con más sentido. Temía que por su culpa, la bella dama Fer Qel muriese.
Se tocó la parte en donde se encontraría el corazón. No podía dejar que ocurriese. Miró a sus espaldas. Allá, a la lejanía, se encontraría Yuipte viviendo con Verne en Daoquil. Había hecho bien en dejarlo ahí. Cogió un poco de comida que guardaba en su bolsa, tras comérselo, montó en Antares y siguió con su camino.
En el pueblo de Daoquil, un joven de cabellos castaños también se despertaba e iba a comenzar un nuevo día. Se levantó de la cama y se dirigió hacia la cocina. Era acogedora, como toda la casa en sí. Una joven de largos cabellos verdes le esperaba en la mesa. Tenía un cuenco pequeño de madera en sus manos. El desayuno estaba listo. Yuipte soltó un suspiro, aún no se acababa de acostumbrar a vivir con Verne. No era por su extraña personalidad, era porque echaba de menos la compañía de Aery y de Antares. Tomó asiento delante de ella. La chica giró su cabeza hacia él.
-¿Qué tal el sueño?
Yuipte la miró extrañado.
-No sé porque me preguntas, eres adivina.
-Eso era lo que me preguntaba mi madre cada vez que me levantaba. Además, prefiero que me lo cuentes tú.
El chico se sonrojó. Quería saber lo que le había parecido su sueño. Tal vez si que se estuviese acostumbrando a Verne y a sus palabras con doble sentido.
-Soñaba que estaba suspenso en el aire, en cierto modo en el aire no, en la nada. Todo estaba blanco y tenía miedo. Tenía miedo de que no hubiese nadie aparte de yo. De repente, aparece mi familia. Van hacia mí desde lo lejos, entonces desaparecen. Después aparece Aery, me ofrece su manos y le agarro. Me susurra algo al oído que no consigo oír. También desaparece, todos me dejaban solo. La nada comienza a desaparecer, y me encuentro en un verde prado, lleno de flores. Podía captar cada uno de los olores de las flores, era tan real. Estaba tan relajado...
Verne tenía los brazos cruzados, y tenía una expresión de interés. Al terminar de contar su sueño, Yuipte se tomó de un trago su leche y se levantó. Sabía lo que significaba su sueño, en parte. Salió fuera de la casa, sin decirle nada a Verne. Paró en su jardín. No estaba nada cuidado. Quería alegrar esa casa, ya que sabía tanto de jardinería, iba a ponerlo en práctica. Ese sueño le decía que aunque la gente le dejase solo, debía ayudar a los de su alrededor. Se arremangó un poco y comenzó a arrancar malas hierbas. La adivina le observó desde la puerta aún con los brazos cruzados. No podía ver lo que hacía Yuipte, pero notaba que era algo bueno. Entró a la casa.
-Algún día escucharás las palabras de Aery...
Al chico nombrado le pitaron los oídos, pero no debía hacerles caso. Ahora estaba en un verdadero problema. Se apoyó en el suelo con su mano derecha ensangrentada. Delante suya, un caballero con su reluciente armadura y cara de pocos amigos. No tenía ningún rasguño, todo lo contrario que Aery. No podía levantarse, sus piernas le flaqueaban.
-Tú eres... el de la otra vez... en el incendio- consiguió decir Aery.
El caballero le miró y sonrió:
-¿Ahora te acuerdas de mí?
El chico no respondió, solamente respiraba con irregularidad. Le había ocurrido lo mismo que aquélla vez, no era lo suficiente poderoso. Apretó su puño de la rabia que sentía en su interior. Aún cuando había estado entrenando tan duramente, no conseguía vencer ni a ese desconocido. Escupió sangre y le preguntó:
-¿Qué es lo que quieres de mí?
-Lo mismo que en nuestro último encuentro. Tu padre te está buscando.
Aery apretó más fuerte sus puños, golpeó el suelo y gritó:
-¡¿Qué tiene que ver mi padre con los bandidos?!
El hombre apartó la mirada y comenzó a observar el cielo.
-En cierto modo, tiene que ver con todo.
El chico se quedó paralizado, no sabía que decir, que responder. Por su cabeza pasaban miles de imágenes. No entendía aquella situación. Miró al suelo, el caballero observó su reacción. Sonrió, caminó y pisó fuertemente la mano derecha de Aery. El joven sintió un intenso dolor en su mano, se intentaba controlar y no gritar. El caballero se agachó hasta poder mirar fijamente a los ojos de Aery a la misma altura. Sus ojos miel chocaban con los ojos violeta de Aery.
-Yo, Vam Kurt, como orgulloso caballero bandido nunca miento.
Aery seguía sin poder creérselo. ¿Acaso significaba que su padre era el jefe de los bandidos? Esos pensamiento y muchos más le apartaron del dolor que estaba sintiendo en ese momento.
-¿Qué es lo que quiere mi padre de mí, entonces?
Vam dejó escapar una sonrisa. Esa pregunta le hacía entender a él que aquel chico aceptaba la realidad en la que estaba viviendo. Se levantó, no sin quitar su pie de encima de la mano de Aery.
-Seguramente una tranquila conversación entre padre e hijo, tengo entendido que no os veis desde hace bastante tiempo. Creo que desde que él incendió tu poblado y mató a todos sus habitantes.
El joven muchacho cada vez se quedaba más asombrado, pero a la vez se encontraba furioso. Era imposible que su padre hubiese matado a todo su poblado aquella noche nevada. Con su otra mano libre le agarró del tobillo con el cual le aplastaba la mano. Apretó con todas las fuerzas que le quedaban en esa mano. Eso no lo toleraba, no podía ser que su padre hubiese hecho aquello. Cuando desapareció de aquel lugar dejando a Aery solo a su suerte, el chico lo maldijo tantas veces como pudo. Después de un tiempo, su odio hacia aquel hombre se fue disipando hasta no quedar rastro de él. Ahora, aquel bandido le estaba diciendo que su padre era el asesino que estaba buscando. Quería creer que todo era una pesadilla.
-¡Mi padre no puede ser un asesino!- gritó.
Al decir eso, su fuerza aumentó de golpe. Apretó más fuerte el tobillo de Vam. Éste sintió un dolor increíble y levantó el pie dejando libre a Aery. Se levantó como pudo. El aire comenzaba a cubrir su cuerpo. El caballero observaba aquella escena. Había oído hablar de ese poder, pero también había oído que era imposible de controlar. El chico dio un paso para atrás y comenzó a correr hacia Vam. Cerró su mano y lo convirtió en un puño. Un momento de tensión. El aire cada vez se concentraba en el cuerpo de Aery, tanto, que el viento que se movía hacía daño. Un momento de dolor. El puño del chico chocó con el estómago del bandido. Todo el aire que rodeaba al muchacho se traspasó por su brazo y llegó al cuerpo de Vam.
El hombre cayó lentamente al suelo, todo a su alrededor se movía a cámara lenta. Antes de cerrar por completo los ojos, pudo leer las palabras del primogénito de su jefe. Escupió sangre, eso nunca ocurriría.
-¡Los bandidos destruirán Ewal!
Fer abrió la puerta. Era elegante y de color rosa con flores, como a ella le gustaba. Al entrar, se encontró con un olor dulce. Las paredes eran rosas, como la puerta. Era una habitación pequeña, aún así era acogedora. Un lavadero de manos y una bañera, era el mobiliario de la sala. La sobrina del rey fue hacia la bañera, que estaba llena de agua, y la tocó suavemente. Estaba en la temperatura correcta. Se retiró el albornoz de seda que llevaba. Primero metió una pierna en la bañera y después el resto del cuerpo. Todo era muy relajante durante el baño. Cogió una pequeña esponja y se restregó sus brazos. En esos momentos, todos los pensamientos que la confundían, desaparecían con el agua.
Tras quitarse la suciedad de su cuerpo, inundó su cabeza en el agua. Cerró los ojos. En su mente, aparecían imágenes. El rey Qel estaba palideciendo, y ella no podía hacer nada. Todo aquéllo era por la maldición que soportaba aquel castillo. Veía a un Aery alejándose de ella, con la cabeza agachada. Lo sentía muy cerca de aquí. Durante unos instantes, vio a su marido muerto. Recordaba aquella escena, cuando trajeron su cuerpo al castillo. Su espalda estaba cubierta de flechas, había caído ante los bandidos. Entonces, la imagen de su ex-esposo cambia a la imagen de Aery tumbado bocabajo gravemente herido. Estaba luchando contra alguien, pero no contra la persona de sus sueños.
Abrió los ojos y salió del agua. Se abrazó a ella misma. Tenía miedo, cada vez que cerraba los ojos, solamente veía desgracias. Sus ojos comenzaron a expulsar lágrimas. Estaba confundida, no sabía que hacer.
Tras salir de la bañera, se puso de nuevo su albornoz. Andó tranquilamente por el pasillo, por el cual muchas doncellas y sirvientes caminaban con rapidez, llegó a su habitación y se puso su vestido. Había decidido ponerse un vestido largo y sencillo, era cómodo y con encajes muy bonitos. Aunque pareciese que estaba tranquila, por dentro estaban aquellos pensamientos y aquellas imágenes inolvidables.
Según la rutina, hoy le tocaba visitar de nuevo al rey, su tío. Cada vez estaba peor, si esto seguía así... Podría...
Abrió la portentosa puerta y caminó rápidamente hacia la cama del rey. Desplegó las cortinas que tapaban al anciano rey, hizo su reverencia y se quedó ahí sentada a su lado. El rey notó preocupada a su sobrina, tanteó para cogerle la mano y al final lo consiguió. Agarró su delicada mano y le preguntó:
-¿Te ocurre algo Fer?
La dama no quería decirle de sus miedos, pero nunca podría mentir al rey que tanto admiraba. Así que le dio un suave apretón en la mano y le dijo:
-Estoy preocupada por usted, mi señor.
-Oh... Fer... Eres tan amable...- comenzó a toser fuertemente, Fer se levantó asustada pero de repente paró- Tranquila, no llames a nadie. Antes de que caiga, yo...
-No, usted no va a morir.
-Si que voy a morir, aunque aquel joven intrépido consiga vencer a todos los bandidos que causan destrucción en Ewal, yo habré caído. Por eso debo contarte los orígenes de nuestro reino, ya que tú serás la nueva reina de Ewal.
Fer no se lo podía creer. Comenzó a temblar, ¿ella? ¿Reina de Ewal? Quería preguntarle el por qué Don Qel le había elegido a ella, y no a otro noble más cualificado para el cargo.
-Cuando los reinos que habitan nuestro mundo no existían, todo era uno. No había guerras, ni dolor, ni odio. Era un Ewal en grande. Los humanos aparecieron y se quedaron en aquellas preciosas tierras, y con los humanos, el dolor y el odio vinieron a esas tierras. Las guerras comenzaron y las tierras se separaron, Ewal fue el primer reino que delimitó sus fronteras. Creerás que fue gracias a la paz y al amor, pues no, el primer rey de Ewal fue un rey codicioso y malvado. Causaba destrucción a su alrededor, entonces un poder superior al rey, lo ató a esas tierras que estaba explotando. De ahí que yo esté aquí sufriendo por culpa de los bandidos.
-¿Ató su alma a estas tierras?
-Exactamente Fer, por eso sus descendientes sufrirían la maldición. Al paso de los años, el rey se volvió amable y honesto; pero ya era demasiado tarde para liberarse de la maldición, le acompañaría hasta la muerte. Yo nunca he tenido hijos, como bien sabes, porque no quiero que sufriesen lo mismo que yo. Por eso, le dejo Ewal a mi pariente más querido. Tú, Fer. Tú no sufrirás la maldición y ya eres bondadosa de corazón.
El agarre de la mano del rey se iba debilitando poco a poco. Fer se estaba asustando. Gritaba desesperada el nombre del rey, nunca lo había hecho, pero no quería que lo dejase. Cerró los ojos y dejó de respirar. La dama comenzó a llorar, finas lágrimas salían de sus cristalinos ojos. Llamó a una sirvienta comentándole la muerte del rey, quería hacerle un bonito entierro; se lo merecía. Muchos vasallos le preguntaban quien heredaría el cargo, Fer con la cabeza agachada respondía que el rey quería que fuese ella. Ninguno de ellos criticó su decisión, era la más inteligente. Todo el mundo adoraba a Fer, por eso se alegraban que el rey hubiese tomado esa decisión. Pero a la vez, todos estaban tristes, el entierro sería al día siguiente por la noche; en el día de la Luna.
Fer se encontraba en su habitación con un señor vestido de negro. Estaban decidiendo todo sobre el entierro del rey de Ewal. Todos podrían darle sus últimos pensamientos al rey, tanto como campesinos como nobles. Todos para ella eran iguales. Ya había enviado mensajeros por todos los pueblos de Ewal para anunciar la muerte de Don Qel, así que la ciudadela del castillo tendría bastantes visitas esa noche.
-Quiero lirios, eran sus flores favoritas- decidió Fer.
-Sí señora, lo que usted diga.
La dama, o más bien, reina aún no se había acostumbrado a su nuevo puesto. Todo le era muy raro. De repente, una sirvienta de cabellos cortos negros y ojos azules entra inesperadamente en la habitación donde se encontraba Fer y el señor. Estaba sudando y respirada entrecortadamente. La reina de Ewal se levantó preocupada, fue hacia la chica y le preguntó:
-¿Qué ocurre Loaw?
-S-señora, han encontrado a un herido a las puertas del castillo. Tiene el cabello azul y parece ser bastante joven. Sus heridas son bastante graves.
El corazón de la antigua dama comenzó a latir rápidamente. ¿Aery estaba aquí? Salió de la habitación disculpándose del organizador del entierro de su tío y acompaña a Loaw adonde habían dejado al muchacho. No entendía como es que había acabado herido, pero dentro de ella estaba rezando que no muriese. Al fin, cuando llegaron, Fer cayó al suelo, era la misma imagen. Aery se encontraba tumbado boca arriba en una camilla recién hecha de madera. Estaba sangrando por distintas partes del cuerpo, y respiraba lentamente y costosamente. Fer corrió hacia el cuerpo del joven, lo abrazó, manchándose su vestido de sangre.
-¿Aery?
domingo, 13 de septiembre de 2009
The Rembrandts- I'll be there for you
So no one told you life was gonna be this way
Your job's a joke, you're broke, your love life's DOA
It's like you're always stuck in second gear,
When it hasn't been your day, your week, your month,or even your year, but..
.I'll be there for you...
When the rain starts to pour
I'll be there for you...
Like I've been there before
I'll be there for you...
'Cause you're there for me too.
You're still in bed at ten, though work begins at eight,
You burned your breakfast, so far things are going great,
Your mother warned you there'd be days like these,
But she didn't tell youwhen the world was brought down to your kneesthat...
I'll be there for you...
When the rain starts to pour
I'll be there for you...
Like I've been there before
I'll be there for you..
.'Cause you're there for me too.
No one could ever know me.
No one could ever see me.
Seems your the only one who knows what it's like to be me
Someone to face the day with.
Make it through all the mess with.
Someone I'll always laugh with.
Even at my worst, I'm best with....you - yeah
It's like you're always stuck in second gear,
When it hasn't been your day, your week, your month,or even your year, but...
I'll be there for you...
When the rain starts to pourI'll be there for you...
Like I've been there before
I'll be there for you...
'Cause you're there for me too...
Aiss, y para mí, me dedico la canción Liquid de The Ramus (maldito Mario, por tu culpa ahora no la dejo de escuchar...).Pues eso... Nos leemos en la próxima entrada!!!!
Una sonrisa hace más de lo que tú te crees...
jueves, 10 de septiembre de 2009
Otro favor cualquiera Parte 1
Ayer me caí de culo por una "senda" que cogimos para poder ir al pueblo desde casa de Alen, menos mal que estaba Mario para ayudarme porque los demás pasando ¬¬ No hice ninguna foto porque no salí herida (todos: mierda!) así que os dejo con un one-shot que estaba esperando Letty (ésta va por ti).
He decidido hacerlo modo fic, pero que no llega a ser fic xDD No se si me he explicado pero bueno, en vez de capítulos serán partes. De momento llevo dos y aquí dejo la primera parte en la que presento dos protagonistas y la trama inicial. Espero que os guste ^^
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Estaba de vacaciones, y aún así vino aquel recado. ¿Es que los conocidos no sabían decir que estaba fuera? No, claro, ellos me recomiendan y me dan el doble de trabajo.
Estaba yo tan tranquilo en las costa de la Mancha, disfrutando de la belleza de la naturaleza, que en verdad es lo único que me aleja de mis pensamientos y recuerdos. Estábamos en pleno invierno, y en mi querida Inglaterra hace un frío de muertos. Monté en mi caballo y me dirigí deprisa a mi despacho. ¿Por qué? He ahí la pregunta. Ni yo mismo lo sabía en ese momento.
Llegué después de unas horas interminables a mi ciudad, Londrés, donde tenía mi despacho con todos mis anteriores casos. Observé que nada había cambiado, suspiré y me senté en mi asiento delante del escritorio bien recogido. Vaya, podría jurar que había presentido que alguien iba a venir aquí cuando me quedé embobado mirando las olas del mar. Me recosté un poco y descansé para recuperar horas de sueño.
Mi despacho era una habitación lo bastante amplia como para que 10 personas estuviesen ahí dentro y sin estar apretujadas. Habían tres estanterías de madera en la parte de la derecha, y en la parte izquierda estaba mi escritorio. Lo restante era poca cosa más, algo de comida y una ventana con unas vistas poco aceptables de lo que es Londrés hoy en día.
Estuve tres días haciendo el vago, ya que no llegaba el encargo que suponía que debía de llegar. Tenía los pies colocados delante de mi escritorio, cuando tocaron la puerta de mi despacho. Fui lanzado a abrir. Y lo que me encontré, fue... una gran sorpresa. Que os puedo decir.
Vestía ropas bastante pobres, pero por lo demás llamaba mucho la atención. Unas facciones preciosas, un pelo largo y liso como si hubiese sido tejido por los dioses griegos. Su vientre estaba muy plano, lo podía saber porque... digamos que no le faltaba ropa.
La dejé entrar, y al pasar por delante mía casi se me cae la baba. Menudo culito tenía. Seguro que trabajaba en “éso”. Tomó asiento, y yo también. Juntó sus labios casi en modo súplica y se acercó mucho a mí, tanto que su enorme escote me daba de lleno en la cara.
-Y-Yo no he contratado tus servicios, que recuerde...- dije confuso al tener delante de mis ojos aquellas magníficas vistas.
-Vengo porque una señora me ha pagado para que le dé ésto- dijo acercándose más a mí.
No podía aguantar más, dios, pero la duda me invadía y quería saber el nuevo trabajo que me encargarían.
Entonces, me cogió de la camisa y me metió un papel dentro, después me besó intensamente jugueteando con mi lengua. Se marchó sin decir nada. Suspiré y respiré hondo.
-Menuda mujer- solté.
Me acordé del papel y lo saqué de dentro de mi camisa. Lo abrí enseguida, con una curiosidad que no podía contener más. La letra de la carta era fina, pulcra, de noble seguro.
“Señor Dark,
He oído de conocidos míos que usted es el mejor en su trabajo, por lo que me gustaría hacerle un encargo. Me gustaría que asesinase a mi marido...”
He oído de conocidos míos que usted es el mejor en su trabajo, por lo que me gustaría hacerle un encargo. Me gustaría que asesinase a mi marido...”
Aquella petición me dejó un poco trastocado. Mi trabajo era de asesino a sueldo, vivía de ello, ya que no sabía hacer otra cosa.
Toda la vida que llevo haciendo este trabajo, me han pedido cosas raras, amantes secretos, vecinos molestos, etc. ¿Pero un marido de una mujer que seguramente era muy poderosa aquí en Londrés?
Seguí leyendo la carta, donde me daba toda la información sobre los horarios de su marido y su nombre. Se despidió con una hermosa y curva firma poniendo Flower. Olí el papel, y no es que fuera un pervertido, era para comprobar el perfume que solía llevar. Mi madre siempre me dijo que tenía un don para los perfumes, y así era, solo con olerlo podía saber si era de buena calidad o de mala. Aunque bueno, esta “habilidad” que tengo yo no me sirve mucho en mi trabajo. Vale, era una noble o una mujer bastante adinerada.
Pensé en ir al hogar de mi “presa”, como las solía llamar, pero primero quería investigar sobre la demandante. Seré un asesino al que le pagan por matar, pero quiero saber la gente que me paga.
Estuve toda la mañana planteándome lo que debía hacer, soy muy observador y paciente, dos cualidades esenciales para un asesino tan especializado como yo. Sé mucho de pelea, además de matar con solo el golpe de mi mano. Según las exigencias del cliente lo mataba como él gustase, pero sino decía nada prefería matarle o con veneno o con un arma blanca.
Estuve toda la mañana planteándome lo que debía hacer, soy muy observador y paciente, dos cualidades esenciales para un asesino tan especializado como yo. Sé mucho de pelea, además de matar con solo el golpe de mi mano. Según las exigencias del cliente lo mataba como él gustase, pero sino decía nada prefería matarle o con veneno o con un arma blanca.
Reí al acordarme, la vez aquella en la que tuve que matar a una sirvienta por unas razones que desconocía (en aquella época era un novato y no entendía de razones), tuve que infiltrarme en la mansión y vestirme con ropa de ama de llaves. La vergüenza que pude pasar en mi interior, porque en el exterior nadie se fijó en que era un hombre.
Decidí que la tarde era el mejor tiempo para comenzar a investigar a mi cliente. Agarré mi gabardina y tras ponerme mi chistera negra como el carbón, salí de mi despacho y lo cerré con llave. Hoy no llevaba pistola, ya que al lugar adonde iba a ir era un sitio inofensivo para el hombre. Tan inofensivo, que los hombres en vez de alejarse, se acercaban. Tuve que hacer algunas incómodas preguntas para saber donde se encontraba exactamente, aún así, me sentía orgulloso de mí mismo.
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Una trama inquietante y que puede dar giros... inesperados xD One-Shot inédito en Nuria-chan!
Nos leemos en mi próxima entrada
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